¿Cómo funciona el coaching?


Últimamente se me han cruzado por el camino muchas críticas al coaching. Mayoritariamente es verdad, provienen de personas que hasta el momento no han tenido un encuentro cercano con este método.

Tal vez hay gente que confunde el coaching con charlas de motivación dictadas por excelsos oradores que te hacen gritar “yo puedo” y salir de la charla con la energía a tope. No estoy para nada en contra de esto, por el contrario creo que funciona muy bien. Lo que pasa es que esto no es coaching.

Tal vez las personas piensan que el coach es un guía o gurú de la vida que le dice a la gente que es lo que tiene que hacer. Esto tampoco es coaching.

Una de las primeras enseñanzas en el proceso para convertirte en coach es que no se debe dar consejos. Ello debido a que todos tenemos un enfoque diferente de las cosas, un mapa mental propio y particular que hemos ido construyendo a través de la vida, diseñado por la forma en que nos han criado, nuestra familia, nuestro círculo social, nuestro territorio geográfico, nuestra lengua, nuestras experiencias y un largo etc. Todos tenemos distintos dones, fortalezas, debilidades y actitud particular frente a la vida.

Al dar un consejo, lo hacemos influenciados por estos factores. Sería muy difícil encontrar dos personas con un bagaje experiencial similar. Ni si quiera 2 gemelos que alguna vez compartieron cigoto comparten el mismo mapa mental. Desde que nacieron empezaron a tener experiencias, que por mínimas que sean, son distintas.

Con esto quiero decir que la experiencia nos ha llevado por caminos diferentes. Y dar un consejo desde la experiencia de vida particular, a una persona que tiene un mapa mental diferente, puede ser contraproducente.

¿Qué imagen le ponemos a una persona que nos dio un consejo y por seguirlo nos perjudicó aun más la situación? Es como darle a alguien una píldora para alguna molestia física sólo porque a mi me funcionó. El remedio puede ser peor que la enfermedad.

Entonces, el coaching irónicamente desaconseja dar consejos.

La herramienta más antigua y similar al coaching se remonta a la época de Sócrates, quien con el conocido método socrático denominado Mayéutica atormentaba a sus alumnos para que resuelvan por si mismos preguntas de la importancia de quienes somos, a donde vamos, que hacemos y cómo lo hacemos, cual es la forma en que podemos mejorar, el por qué y para que de las cosas y situaciones de la vida.

La mayéutica era una herramienta mediante la cual el alumno descubría la verdad por si sólo a través de preguntas y contrapreguntas que lo hacían contradecirse. A partir de aquí, el alumno se daba cuenta de que su conocimiento aparente, era en verdad un desconocimiento profundo.

Y a través de este sistema de preguntas, el alumno se sometía a un hondo e importante proceso intelectual mediante el cual descubría la verdad de las cosas.

Una de las frases mas conocidas de Sócrates “yo sólo sé, que nada sé” se fundamente en la Mayéutica, ya que catapulta la importancia de reconocer la ignorancia, y a partir de aquí empezar la búsqueda de la verdad.

Entre los alumnos de Sócrates estaba Platón, luego fundador de la primera universidad de filosofía llamada La Academia y autor de obras mayéuticas como Alcibíades, sobre la Naturaleza del Hombre.

La mayéutica, primitivo ascendiente del coaching, proponía que para encontrar la verdad de las cosas había que cuestionarse, perderse, adentrarse y profundizar.

Además de esto, el coaching propone que es más efectivo ayudar a aprender que directamente enseñar.

Si le dijéramos a una persona “aquel carro es rojo”, dicha persona aprendería justamente eso, que el carro es rojo. Si luego le preguntamos ¿cómo es el carro? Nos respondería el carro es rojo.

Es muy probable que en esa respuesta omita detalles importantes como el tamaño del carro, cuantos vidrios tiene, de que color son las letras de la placa, donde está la antena, cuantos faros delanteros tiene, cual es el ancho aproximado de las ruedas y etc.

Esto se debe a que se enfocó en lo que le enseñamos, que el carro es rojo. Al hacer esto, difuminó su atención de todo las demás características del carro y que forman parte esencial de su naturaleza. El carro si es rojo, pero tiene otras características que lo diferencian de otro carro rojo.

Al enseñarle a una persona, aprenderá lo que le hemos dicho. Al ayudarle a aprender, a través de pensamientos reflexivos, tomará consciencia de la integridad dominante del aprendizaje.

En resumen, esta es la técnica del coaching, ayudarle al cliente a través de preguntas poderosas a que encuentre la verdad del objetivo que se ha planteado, su propia y particular verdad. Hacerle cuestionar sus creencias y darle la posibilidad que tome nota que hay otras perspectivas y opciones igualmente válidas para ver y hacer las cosas, sólo que en razón de su mapa mental, no les había prestado atención.

El cliente es el único que tiene la verdad y la razón de lo que busca. El coach lo ayuda a remover su estructura de creencias hasta que llegue a darse cuenta que su conocimiento de la vida, era realmente un profundo desconocimiento de las opciones que existen. A partir de aqui, empezará a aprender.


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