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  • Daniel Castro Adrianzén

¿Qué objetivos te has puesto para este 2018?


Tener objetivos que conseguir nos da un sentido, una razón, un motivo. La mayoría de las personas se despiertan por la mañana porque tienen que ir a trabajar, estudiar, o hacer lo que sea. Es distinta la actitud cuando uno se despierta por la mañana para lograr el siguiente paso para lograr los objetivos que se ha propuesto. Saber que todos los días son una oportunidad para lograr lo que quieres es muy motivante. De esta manera salimos del automático, de ese estado inerte de rutina necesaria pero no buscada.

Para ello, el primer paso es determinar lo que queremos. ¿Cuál es tu macro-objetivo para este año que ya lleva 4 días? Está muy bien eso de pedirle a la vida que nos dé buenas cosas cada año que empieza. Pero ¿qué estamos nosotros haciendo para obtenerlas? Si no estamos buscando obtener lo que queremos a través de nuestras acciones, lo único que nos dará la vida serán calendarios.

Es primordial proponernos objetivos altos, que nos desafíen y motiven a dar lo mejor de nosotros, pero deben ser reales y alcanzables. Cada vez que nos ponemos un objetivo y luego lo dejamos de lado, ya sea porque es muy grande e inalcanzable, por ser muy pequeño e insignificante, o por la razón que sea, creamos un chip en nuestro cerebro medio, con la información que somos personas que renunciamos.

Nuestro cerebro no cuestiona la información que recibe, sólo la integra. Y cuando ve que hemos renunciado, sea por el motivo que sea, perderá confianza en nosotros y cada vez invertirá menos esfuerzo para que consigamos lo que queremos, pues pensará “para que me voy a esforzar si es probable que renuncie”

Debemos ser muy responsables y congruentes con nosotros mismos, al ponernos un objetivo no debemos tener otra opción que conseguirlo, ya que de lo contrario estaríamos afectando nuestra autoconfianza. Esto sucede en el cerebro medio, el sistema límbico, donde funciona el subconsciente. Cada vez que nos ponemos un objetivo, y sea por la razón que sea, no lo logramos alcanzar, esta información se archiva en nuestro cerebro medio y perdemos confianza en nuestra capacidad de éxito.

Entonces, es necesario conocerse, reconocer nuestras actitudes, nuestras fortalezas y áreas de mejora. Conocer nuestra realidad, nuestras posibilidades. Todos los cambios de año, nos ponemos objetivos y muchas personas para el 15 de enero ya renunciaron a ellos. Se reirán de ello, dirán que no es importante, pero están destruyendo su autoconfianza. Se están reconociendo como personas que no son íntegras consigo mismas, que no son fiables, que no cumplen lo que se proponen.

¿Cómo verías a un amigo que te promete algo y no lo cumple? Y así todos los años. Pues de esa misma forma te empieza a ver tu cerebro, cada vez que te pones objetivos sin valorar la delicadeza que ello conlleva. No es un juego, es ser coherente contigo mismo, darte valor como persona, confiar en tus capacidades, confiar en ti.

Es probable que el camino sea duro, con adversidades, obstáculos, frustraciones, dolor, caídas, desánimo. Habrá momentos en que tu cerebro, que te quiere proteger del dolor y del sufrimiento, te dirá que renuncies.

¿Cómo vas a gestionar eso? ¿Cuál es tu gasolina? ¿Cuál es tu motor? ¿A qué estás dispuesto?

Tienes que sacar la basura de tu cabeza, aquellos pensamientos que te lastran, tóxicos y que no te benefician. Es muy fácil pensar en automático, es muy difícil tomar consciencia de cual es nuestra actitud mental. Tu mente es como el ejército, tu decides si ser el general y darle órdenes o si eres un soldado y recibes órdenes. Es muy importante aprender a gestionar nuestros pensamientos, forzar la máquina para que nos diga lo que nos empodera.

Si decides correr una maratón, sabes que vas a sudar, sabes que te vas a cansar, y te tienes que gestionar mentalmente para llegar. Entrena a tu mente, para que te sirva, no para que te destruya.

Imagina que estás en la selva, y ves a lo lejos un gran elefante, fuerte, portentoso, y encima del elefante un pequeño y flaco jinete. ¿Quién crees que decide el camino?

Nosotros somos el jinete y nuestra mente es el enorme elefante. Si no lo entrenamos, nos va a llevar para dónde él quiere. En cambio si nos esforzamos para entrenarlo y que nos sirva, vamos a hacia donde nosotros decidamos. Imagina ir por la vida encima de un elefante. Si lo entrenas, puedes hacerlo.

Proponte buenos objetivos, específicos, medibles, alcanzables, motivantes, con plazo de tiempo, ecológicos para todos (que no le hagan daño a nadie) y que dependan de ti.

Una vez que los tengas, prepárate para pagar el esfuerzo necesario para conseguirlo.

Hay una frase muy bonita de Vincent Lombardi “No hay satisfacción más grande que la del guerrero, tendido exhausto en el campo de batalla, habiendo esta terminado, victorioso”


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