La importancia de la celebración


Se dice que hay 3 maneras en las que impulsamos nuestro aprendizaje de forma sostenida. La primera es cuando enseñamos a hacer las cosas. Aprendemos mucho cuando nos enseñan, y es mucho más determinante cuando enseñamos a hacerlas, pues ahí estamos fungiendo un doble papel, de maestro y aprendiz.

La segunda es cuando cometemos errores. Una vez que eres consciente de tu error, es muy probable que integres de tal manera la situación y se quede grabado en tu cabeza pues quieres evitar nuevamente el castigo recibido, que pudo haber sido tan simple como una llamada de atención.

La tercer forma es cuando se produjo una emoción marcada en la situación causante del aprendizaje.

Es por esta tercera razón que muchas veces cuando nos preguntan cuales son nuestras fortalezas no las tenemos muy a la mano como cuando nos preguntan por nuestras debilidades. Estas últimas originaron situaciones no agradables para nosotros que conllevaron una determinada emoción, llámese vergüenza, desilusión, frustración, miedo, etc, y es en base a este factor emocional que quedan grabadas de manera sostenida.

Por el contrario, las fortalezas aparecen en situaciones regulares y cotidianas, y las tratamos como un deber del ser. Es normal ser bueno en esto o aquello, es lo que se espera de mi y es rara vez reconocido. En cambio, si algún día fallamos, tanto nosotros mismos como el colectivo social nos castigará por ello y nos sentiremos mal por haber fallado. Y lo recordaremos fácilmente. Así es como vamos creando creencias limitantes a través del tiempo.

En base a ello, es muy importante equilibrar la balanza de nuestro aprendizaje emocional, elevando el rango de nuestras situaciones de logro. Y para ello debemos empezar a registrarlas en nuestro ser, a través de la celebración. Tanto se trate de un gran proyecto llevado eficazmente a cabo, como un simple rasgo de nuestra personalidad que nos haga destacar.

Cada vez que consigas alcanzar, con esfuerzo y trabajo, algo que te has propuesto, celébralo.

Te propongo que cada una de tus celebraciones sean especiales, memorables, satisfactorias y no cotidianas. Por ejemplo, si tienes un restaurante favorito que vas de cuando en cuando, evita usarlo para celebrar tu logro, ya que nuestro cerebro registrará el lugar al que solemos ir de vez en cuando y el valor de la ocasión se diluirá entre tantos recuerdos que hemos generado en dicho lugar.

Expresado de otra forma, será difícil recordar la celebración y con ella, el motivo que la produjo. Y será posible que quede en el olvido.

Busca una celebración especial, algo que con el tiempo te sea fácilmente recordable, en algún lugar poco común para ti, con las personas más especiales para ti, haciendo algo que no sueles hacer o de la forma que creas que sea memorable. Cuando estés en plena celebración verbaliza, con el volumen de voz más alto que puedas, que estás celebrando por haber conseguido esa meta concreta. Y siente tu celebración, de tal manera que el aprendizaje emocional quede bien incrustado en tu memoria.

Al registrar en tu ser la celebración, recordarás el motivo de la misma y te será cada vez más fácil reconocer tus fortalezas, habilidades y situaciones de éxito. Al hacerlo, tu autoestima irá in crescendo, hasta tal punto de volverte de a pocos, imparable.

Para mayor efectividad, luego de haber logrado el éxito, pregúntate ¿Qué recursos utilicé para alcanzar la meta deseada? Ahí pondrás sobre la mesa todas aquellas fortalezas que determinan tu grandeza y que tienes a la mano para futuros proyectos.

Es importante sentirlas, agradecerlas, porque de esta forma estamos creando un vínculo emocional que es fundamental para el aprendizaje sostenido.

Este sistema de toma de consciencia de nuestras habilidades y situaciones de éxito se conoce como refuerzo positivo. Cuando hago algo bien, hay premio y a mi me gustan los premios. Como el cachorrito que se le entrena a cambio de una galletita cuando hace bien las cosas. Él quiere la galleta, y aprende que tendrá lo que quiere y le hace feliz, cuando cumpla las expectativas.

Date tu galletita cada vez que alcances tu éxito.

De paso, tu cerebro registrará que el trabajo y esfuerzo, tiene una recompensa especial. Y la próxima vez que te propongas algo grande, lucharás por conseguir tu galletita.

Celébrate cada vez que tengas oportunidad. Esto te motivará para tu próximo reto.

#celebración #coaching #paradigmas

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