¿Cómo te influyen tus propósitos de año nuevo?

Casi se ha convertido en una tradición que cada cambio de año nos pongamos objetivos para cumplir en el siguiente. Sin embargo la tasa de cumplimiento es mayormente baja y la emoción que nos motiva ponernos objetivos, dura poco. Cuando ha pasado la euforia del cambio de año volvemos a nuestros viejos hábitos, haciendo que las metas propuestas sean fácilmente dejadas en el olvido.


¿Cómo estructurar provechosos objetivos?


Según el tamaño, los objetivos pueden ser:


Bajos – muy bajos: La vara no es muy alta por lo que son fáciles de conseguir, no generan mayor esfuerzo y la recompensa de su consecución es débil. Por ello la motivación que nos une a ellos es débil, razón por la que terminan diluyéndose con el tiempo. Los dejamos de lado por la ausencia de desafío.


En este caso debemos tener en cuenta que cada vez que nos comprometemos a algo y finalmente no lo hacemos, sea por el motivo que sea, nuestro cerebro subconsciente asimila la situación, haciéndose la idea que no somos personas congruentes e íntegras con nosotros mismos, que no tenemos compromiso necesario para cumplir las metas que nos proponemos.


Con ello, la siguiente vez que nos tracemos alguna meta, nuestro cerebro sabrá que hay posibilidades de que, repitiendo costumbres, no lo logremos. Al guardarse esto en el subconsciente, a nivel racional no nos damos cuenta de ello, pero lo sentiremos a nivel emocional. Así es como se forman las intuiciones.


Algo nos late.  Son las experiencias pasadas que empiezan a determinar nuestro comportamiento. Y aparentemente sin saber por qué, la confianza en nosotros mismos empieza a disminuir.


Muy altos: La vara es realmente alta, conllevan un esfuerzo integral que sin embargo no nos garantiza la consecución de los mismos. Es probable que el objetivo en realidad no sea alcanzable y nos dejemos tiempo y esfuerzo en el camino sin tener la suerte de conseguirlos, llevándonos a la frustración.


Esta situación si la guardamos en el cerebro racional, somos conscientes que no pudimos conseguir lo que nos propusimos y nuestra autoconfianza se ve afectada considerablemente, otra vez.


Tanto si son muy altos o bajos, al no alcanzarlos nuestro sistema guarda la información y dejará de confiar en nosotros, por lo que la siguiente vez no nos ayudará con la firmeza necesaria y además menoscabará nuestra autoestima.


Imagina que un buen amigo tuyo te cuenta de un proyecto de inversión. El proyecto te interesa, pero este amigo es de aquellos que deja a medio hacer todo lo que intenta, no se esfuerza, no es congruente entre lo que quiere y lo que hace para lograrlo y no es muy responsable.


¿Invertirías en su proyecto?


Nuestro cerebro reacciona igual cada vez que no cumplimos lo que nos proponemos, deja de confiar en nosotros. Es decir cada vez que nos alocamos en año nuevo para proponernos cosas que luego no cumplimos, baja nuestra autoestima, y tenemos menos ayuda de nuestro cerebro, porque dejó de confiar.


Altos: La vara es alta, el objetivo desafía nuestras capacidades y necesitaremos perseverancia y disciplina para conseguirlo. La diferencia con un objetivo muy alto, es que este objetivo si es alcanzable, está dentro de nuestra posibilidad y su consecución depende de nuestro esfuerzo y determinación.


Al definir el objetivo como alto y alcanzable, nuestro nivel de motivación será suficiente para procesar el combustible que necesitamos para llegar dónde nos hemos planteado.


Para que la motivación no disminuya con el transcurso del tiempo, debemos tener siempre presente:


¿Para qué hemos fijado este objetivo?¿Qué vamos ganar con su consecución? ¿Cómo va a mejorar nuestra vida cuando lo consigamos?





Aspectos básicos de un objetivo correctamente planteado


1) Debe ser específico. Es decir, lo más detallado posible, alejarse de algo genérico y abstracto. Debe estar bien delimitado. Si nuestro objetivo es, por ejemplo, bajar de peso ¿Cuánto es bajar de peso?. "Bajar de peso" es muy genérico. Distintos es "bajar 4 kilos de grasa para el 30 de marzo". Este es más específico.


2) Debe ser medible. Es decir, debemos tener la posibilidad de ver si es que estamos avanzando a la meta y la efectividad de nuestra estrategia. Recuerda que las métricas son necesarias para evaluar nuestro progreso.


3) Debe ser alcanzable. Ya vimos lo del tamaño del objetivo. La posibilidad de alcanzarlo debe estar en nuestras manos. ¿Depende de nosotros o de otras personas?  ¿Qué recursos tienes para alcanzarlo? ¿Qué recursos te hacen falta?


Por ejemplo, si el objetivo es "mejorar mi relación de pareja" por un lado es muy genérico y por otro no depende sólo de nosotros. Aquí podríamos proponernos "mejorar como pareja de mi pareja" es decir, mejorar mi 50% y para hacerlo específico podremos poner una lista de lo que pensamos funcionará para mejorar ese 50%: haré x,y,z, dejaré de hacer tal cosa, etc.


4) Debe ser algo que vaya de acorde con nuestra realidad. Si es un objetivo de ensueño o utópico, debemos replantearlo.Con plazo.


5) Debemos tener un término o fecha límite para alcanzarlo. Si pensamos hacerlo el próximo año ¿En que fecha del próximo año debo haberlo alcanzado? De lo contrario, el objetivo se diluye.


Si se trata de un objetivo de ejecución continua en el tiempo, lo mejor es desmenuzarlo por pasos y nos pongamos plazos para cumplir cada paso que necesitamos dar.


6) Debe ser ecológico. Esto quiere decir que el objetivo debe ser realmente beneficioso para nosotros, y por supuesto que su consecución no dañe a otros.


Por otro lado, para alcanzar un objetivo alto, debemos ser conscientes que necesitaremos de disciplina, perseverancia y entusiasmo para no caer anímicamente cuando se presenten los obstáculos.  Porque probablemente el camino será duro y habrá momentos en los que se nos pasará por la cabeza dejarlo.


Responsabilidad


La responsabilidad para lograr lo que nos hemos propuesto es nuestra. Hay que tener presente que una vez que hemos elegido un objetivo, el camino hacia él lo debemos empezar sabiendo que pueden presentarse situaciones adversas y que el renunciar no es una opción. Debemos perseverar, diseñar estrategias y ser pacientes. Es válido parar y reflexionar sobre cómo lo estamos haciendo. No es válido renunciar.


Estamos invirtiendo tiempo, esfuerzo y tal vez dinero para conseguirlo y si en determinado momento abandonamos, serán 3 recursos utilizados en vano. Y el tiempo, es algo que nunca recuperaremos.


Hay que ser responsables, si hemos elegido recorrer el camino hacia una meta, debemos ir hasta el final.


Por eso es importante analizar el objetivo que queremos alcanzar y si estamos dispuestos a pagar el precio que ello conlleva.


Feliz año 2020!


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