Camino a tu liderazgo: las decisiones y el libre albedrío.

El liderazgo personal se fundamenta en la integridad y congruencia de reconocer y aceptar nuestra identidad y esencia humana y en base a ello, buscar los objetivos que queremos y nos benefician, hacer con nuestra vida lo que queremos, en base a nuestras decisiones.


Pero el problema está, en que la mayoría de nuestras decisiones, no son nuestras. Nosotros tan solo somos el mecanismo que ejecuta dichas decisiones.


Creo que casi todos pensamos que tenemos la mejor vida que podemos, dadas nuestras circunstancias, o que tenemos la vida que hemos elegido, cuando en realidad hay una gran probabilidad de estar viviendo la vida que obedecimos tener.


En este punto cabe precisar que el libre albedrío, con el cual tomamos nuestras decisiones es una ilusión. Las decisiones más trascendentales de vida, están directamente influenciadas por el entorno que nos rodea desde pequeños.


Todas las respuestas que de niños recibimos a cambio de nuestras curiosas preguntas, empezaron a formar nuestra idea de las cosas. Hasta los 4 años aprendimos como funciona el mundo, “nuestro mundo” y hasta los 6 empezamos a intuir lo que los demás piensan. Estas primeras improntas crean la base de nuestro entendimiento.


Hasta este punto, no tenemos la habilidad de cuestionar la información que entra en nuestro circuito cerebral. Solo la recibimos y obedecemos.


Me explico.


Yo viví en un hogar donde mi padre trabajaba 8 horas diarias, en una oficina que quedaba a 2 horas de viaje. Pagaba una hipoteca y servicios varios, incluso las primeras facturas de “Telecable” una cadena de televisión por cable que tenía como 30 canales, algo inusual para la época en la que intentábamos captar canales via UHF, ajustando sendas perillas que traían los antiguos televisores. Tuvimos Telecable hasta que la competencia se la comió.


Además, mi padre tenía 4 hijos que mantener. Al levantar la mirada, veía que las familias de mi alrededor, de mis amigos, primos y etc, eran prácticamente iguales. Entonces, las decisiones sobre mi futuro iban en ese rumbo, copiar lo que veía, escuchaba y entendía dentro de mi pequeño mundo que iba de la casa al colegio, pasando por lo que aprendemos, para bien o mal, en el único aparato con pantalla que había en casa en esa época.


Estaba todo muy claro, tenía el camino hacia mi futuro escrito. Era terminar el colegio, ir a la universidad, estudiar una de las carreras que el mercado educativo había creado, una lista cerrada de posibilidades, y luego trabajar en una empresa, para luego casarme, hipotecarme, tener 3 hijos y cambiar de auto cada vez que se pueda.


Hasta cierto punto, estaba tomando estas decisiones utilizando mi libre albedrío, pensando que eso era lo que quería para mi vida, porque era lo que conocía, lo que había visto y escuchado toda mi vida.


Hasta que me hice una pregunta ¿si todos los que conozco no tuvieran este estilo de vida, lo querría yo también?


El rotundo “no” que recibí de la voz interior, me despertó como si fuera la píldora roja de la película Matrix, aquella que nos despierta. Fue cuando me di cuenta, que estaba yendo por el camino que me habían marcado.


Ni bien nacemos, creamos sin darnos cuenta, una prisión mental de la cual será muy difícil escapar, pues se habrá convertido en nuestro hogar. La prisión de la influencia el entorno.


Recuerda que sólo nos damos cuenta que hemos estado viviendo en una prisión, al salir de ella.


El camino hacia tu liderazgo empieza por ser congruente e íntegro contigo, saber lo que quieres y para qué lo quieres, cuidando que tus decisiones salgan de dentro, de tu profunda intimidad. No tomarlas obedeciendo a la influencia de tu pasado y entorno.


Elisabeth Klübler-Ross fue una psiquiatra suiza considerada experta en el tema del cuidado de los moribundos y la muerte. En 1969 publicó su libro “Sobre la Muerte y los Moribundos” en el cual plantea la cuestión del arrepentimiento de los moribundos, por no haberse atrevido más en la vida. Ella dice que no atreverse es mucho más dañino para el sentido de vida, que atreverse y fallar.


“¿Realmente es así como quiero vivir mi vida? Todos nos hemos hecho esta pregunta en algún momento. La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo solo tenemos una tardía percepción de lo que realmente importa.”


- Elisabeth Klüber-Ross


Bronnie Ware fue una enfermera paliativa australiana, que se encargaba que aliviar el sufrimiento de los moribundos en sus últimas semanas de vida. En base a las conversaciones que tenía con ellos, escribió en 2012 su libro “5 Top Regrets of the Dying” en el que detalló los 5 principales motivos de arrepentimiento de vida de los moribundos. El arrepentimiento más grande por lejos era de no haber tenido el coraje de haber vivido la vida que querían, por haber vivido de la forma que otros esperaban que vivieran.


Es muy probable que en algún momento cuestionemos nuestra forma de encaminar nuestra vida. Es inevitable equivocarse y cometer errores, pero lo más amargo será el día que nos demos cuenta que en realidad no fuimos fieles a nosotros mismos, por ignorar nuestra música interior, ahogada en el bullicio del ruido exterior, el de la influencia social.


Somos conscientes que tenemos solo una oportunidad, pero inconscientes que la oportunidad no dura hasta que nosotros decidamos.

¿Hasta cuando esperaremos para preguntarnos “si nadie lo hiciera así, lo querría hacer de igual forma"?


Hay una dinámica que se llama “el sueño de Walt Disney”. Se trata de ponernos en 3 roles, tal como vemos en el gráfico:





El primer rol es el de soñador, desde el cual buscar aquello que quisiéramos hacer con nuestra vida, pero sin filtro, soñando como niños, alimentando nuestra creatividad pura y transparente, poniendo todo lo que se nos ocurra. Se trata de ser soñador. Mientras más locas las ideas y en mayor cantidad, mejor.


Luego, pasamos al rol de crítico, desde el cual se cuestionará todas las opciones ¿es posible en mi estado actual? qué necesitaría para conseguirlo? ¿depende de mi o de alguien más? ¿físicamente es probable? cuáles son las consecuencias de intentarlo?


Una vez que hemos cuestionado las opciones soñadas, entramos al rol realista, desde el que intentaremos resolverlas. Aquí varias de las opciones se eliminarán y quedaran las que sí son posibles, no fáciles, si posibles.


De esta forma podemos saber qué es lo que haríamos con nuestra vida, si decidimos agregarle la magia de la determinación al asunto[1].


De todas las veces que he hecho esta dinámica, nunca me dijeron en el rol de soñador, que buscarían tener la misma vida que tenían en dicho momento.

[1] Esta dinámica es para hacerla en compañía de un profesional para que tenga mayor poder.

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