Covid19 : El mundo que aún no existe.

Actualizado: abr 14

Empiezo levantando las manos en señal de inocencia sobre mis conocimientos en economía, que desde ya son muy básicos, más sostenidos en la lógica legal de una persona eso si, con visión bastante profunda.


El mundo tal como lo conocíamos difícilmente volverá.


Entiendo que viviremos un año, mientras esperamos una vacuna, en periodos alternados de cuarentena o dentro de la mejor posibilidad, solo con toques de queda.


Ello generará que la economía se ralentice, y que haya inevitables cambios laborales, convenios salariales y tal vez empresas que tengan que cerrar por falta de ingresos, con las consecuencias evidentes.


Incluso, hay tanto miedo que mucha gente no quiere salir de su casa y cuando evalúen sus prioridades y tengan que decidir entre la salud o el trabajo, muchos decidirán quedarse en casa.


Es muy comprensible que de aquí a algunas semanas, cuando se levante la cuarentena, la fuerza laboral del país no vea con buenos ojos la utilización del transporte público para movilizarse.


Habrá gente que no pueda darse el lujo de elegir si trabaja o no, pero habrá gente que sí

Ello suponiendo de buena manera, que la empresa para la cual trabajamos se libre de contagios, pues si dentro de este año se detecta algún contagio, lo más probable es que la empresa deba parar la metodología de sus labores tradicionales.


Y si laboralmente tenemos la gran suerte de caminar con normalidad, tal vez sean nuestros clientes los que no puedan asumir la carga económica para adquirir la misma cantidad de productos o calidad de servicios.


No pretendo ser negativo, pero cabe la posibilidad que esto se dé, y por ello lo pongo de manifiesto, pues hay que ir pensando en cómo reinventarnos para ese mundo al cual todavía no entramos.


Observo el clima dentro de mi círculo tecnológico, que la medida de la cuarentena fue inicialmente tomada como una novedad, que nos sacaba de la rutina por 2 semanas y fue bien recibida. Pero conforme va pasando el tiempo, el miedo inicial al virus ha ido en aumento, con el anuente del miedo económico a futuro.


Actualmente se respira un este clima de nerviosismo e incertidumbre, dentro del cual puedo identificar 2 tipos de personas durante esta cuarentena:


- Las que en su tiempo libre cruzan los dedos para que todo se mantenga igual.


- Las que en su tiempo libre se dedican a diseñar su versión profesional de futuro para el mundo que aun no conocemos.


El mundo está cambiando, eso es inevitable, todos cambiamos aun así no lo queramos. Pero esta pandemia está cambiando al mundo brusca y rápidamente, y podemos hacer una de dos cosas: negarlo o aceptarlo.


Es como estar caminando por la orilla de la playa, y de un momento a otro vemos que una enorme ola viene con fuerza, y en cosa de segundos debemos decidir que hacer para no ahogarnos: parar la ola con las manos, o correr hacia ella para sumergirnos y luego salir por la parte superior a montarla.


El mundo cambiará, las empresas ya no podrán ser ocupadas en su totalidad pues la distancia de seguridad seguirá siendo un obligatorio.


El mercado va a disminuir su velocidad y ello hará que se necesite menos gente. Sonará como insensible pero hay que hacer cuentas y buscar el mal menor.


Imaginemos una empresa de 50 personas. Si se decide seguir con los mismos salarios y personal, aumentan las cargas para una empresa que podría, no lo queremos, cerrar por ausencia de ingresos sostenidos dentro de una economía deprimida, dejando sin trabajo a 50 trabajadores y a sus socios. Como mínimo 52 familias directamente afectadas.



Por el lado “malo” si esta empresa decide rescindir contrato a 15 personas, y celebrar con los 35 que se mantienen un convenio de ajuste salarial, se cuidará parte del sustento de 37 familias.


Cada quien interpretará si esta decisión sería mala o buena. Pero más de una empresa la deberá evaluar.


Y de ser el indeseado caso que nos toque salir de una empresa, encontrar trabajo en otra empresa será mucho más difícil que hasta hace 1 mes, pues habrá alta oferta de búsqueda de trabajo y poca demanda de empresas por contratar.


Con todo este análisis, es muy probable que el valor profesional que teníamos ayer, ya no lo tengamos mañana.


Da miedo, ¿verdad?


Esa es la idea, pues el miedo es una de las emociones que más tiende a movernos hacia la acción.


¿Qué acción procede?


Debemos hacer consciente el hecho que estamos en constante cambio, porque de esta manera podemos dirigir ese cambio hacia donde queremos ir, ya que de lo contrario, el cambio nos pasa sin darnos cuenta, tal vez a peor.


¿Y hacia dónde queremos cambiar?


A ser empleables para el mundo de mañana, que será distinto al de ayer. Por ello debemos desarrollar habilidades que no teníamos ayer y que servirán para el nuevo mundo laboral.


Es decir, debemos desarrollar nuevo valor para aportarlo al mundo económico que se nos avecina, un mundo incierto económicamente, un mundo que dentro de este primer año, se va a haber acostumbrado al trabajo a distancia, o que se acomodará de otra forma.


Esa forma, según el sector laboral de cada quien, es la que tenemos que visualizar hoy, para desarrollar las habilidades que tengamos que desarrollar para ser empleables, indispensables y podamos mantener nuestro ritmo de vida, dentro de lo posible.


Hay algo muy evidente, el trabajo por internet va a tomar un lugar importante, aun después que se encuentre la vacuna, en el año 2021, pues nos habremos dado cuenta que es efectivo, rápido, barato y cómodo, ya que nos ahorramos esas 2-3 horas diarias en el tráfico.


Por ahí podemos empezar los que podamos. Los sectores que no puedan entenderse con el internet, deberán ver como evolucionan hacia un mundo socialmente distante y biológicamente poco fiable.


El comportamiento va a cambiar, las prioridades cambiarán, las necesidades también y la forma de trabajar también. Ya no nos hará mucha gracia trabajar en una oficina tal cantidad de personas con aire acondicionado durante todo el día.


Lo único inmutable es el cambio.


Es por eso que te invito a que visualices lo que se viene, a que desarrolles una versión de tu "Yo" profesional que aporte valor a las empresas en el mundo que se abrirá mañana.

En lugar de esperar y cruzar los dedos, conversa con tu empresa, ofrécele algo para que mutuamente se aporten nuevo valor el día de mañana.


Se trata de analizar cómo puedes aportar valor a tu empresa para juntos enfrentar este nuevo mundo. Y si por algún motivo o razón, necesitas buscar otro trabajo, vayas a buscarlo con ese nuevo valor que has descubierto puedes aportar.


¿Qué va a necesitar tu sector laboral el día de mañana, para vivir mejor, en un mundo distanciado socialmente, en cuanto a habilidades, metodologías, formas, costes, economía, efectividad, etc?


Cuando encuentres esa respuesta, estarás un pasito por delante de los demás.


No te confíes en lo que tenías ayer, recuerda que hace 1 mes podías salir a la calle con tranquilidad. Hazte necesario para el mundo de mañana.


No esperes, sé revolucionario y empieza a crearte hoy para existir mañana.

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