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  • Daniel Castro Adrianzén

Covid19: La otra contaminación

Coronavirus debe ser el campeón de los sustantivos más utilizados este 2020. Mucho sabemos de lo que es y cómo nos afecta, asi como de la bioseguridad para intentar evitar el contagio virológico.


Pero poco se habla del otro contagio: el mental.


La sobreinformación que hay sobre el tema causa ansiedad y miedo.


Toda información que entra en nuestro cerebro nos influye, nos dirige y nos crea. Creemos que decidimos y actuamos de forma independiente, pero la gran mayoría de veces nuestros pensamientos están direccionados por la influencia que genera la información que nos rodea.


Nuestras decisiones están influenciadas por nuestro entorno.


Creemos que lo que decimos, vemos, pensamos o escuchamos nos es inocuo. Pero la realidad es que todo estímulo entra a nuestro cerebro y se incrusta en nuestro sistema límbico, y se queda ahí sin que seamos conscientes de ello, y posteriormente se manifestará en forma de emociones que modifican la química de nuestro cuerpo.


La información que entra en nuestro cerebro, forja nuestra forma de ser y de estar. Por ejemplo, los miedos que sentimos ahora, fueron creados por situaciones vividas en el pasado.


En cuanto a la situación de crisis social que estamos viviendo originada por el Covid19, las noticias van corriendo con rapidez, y aquí es donde entra a tallar la contaminación psico-emocional que nos producen, entiendo sin intención, los noticieros.


No se trata de un tema coyuntural, es una situación regular. Los noticieros venden espacio para publicidad, y crea audiencia a través de las emociones que nos generan y y nos mantienen el frente de la pantalla.


Toda información que sale del televisor trae estímulos neuronales, que se meten en nuestra cabeza, y sin darnos cuenta, nos va haciendo.


Para mantenernos delante de la pantalla, nos generan una conexión emocional difícil de romper, dado que somos muy reactivos a las emociones, ellas nos mueven, de ahí su nombre: e-moción, e-motion o en latín e-movere, moverse hacia.


Al sentir una emoción, actuamos movidos por ella, salvo que hayamos trabajado mucho nuestros estados de consciencia para darnos cuenta y actuar racionalmente a pesar y en contra de la emoción.


Pero el común denominador es obedecer los mandatos emocionales.


Entonces para lograr esta conexión emocional que nos mantenga ahí, los noticieros nos estimulan con información que genera emociones fáciles como miedo, odio, resentimiento, sensación de injusticia.


Pongámonos a pensar, la mayoría de veces que estamos con el noticiero vemos con frecuencia: agresiones, asesinatos, corrupción, robos, o algún tipo de delito o injusticia social. Es muy fácil alterar emocionalmente a un ser humano con estímulos estigmatizados como negativos.


Los noticieros, la televisión en general y ahora las redes sociales, nos manipulan para ver y entender lo que quieren. Es así como se propagan las ideologías coyunturales modernas.


El hecho que la información que sale del televisor nos influya con tanto poder, no tiene que ver con el nivel de educación o inteligencia, se trata de nuestra capacidad humana y la forma en la que nos han educado a obedecer.


Mientras más obedientes somos, menos cuestionamos y más caso hacemos a los estímulos. Y si estos estímulos son emocionales, somos movidos con mayor facilidad.


Entonces, los noticieros nos conectan con nuestro lado más primitivo y reactivo. Cuando estamos frente a una pantalla, nuestro cerebro deja de crear y empieza a recibir. Y en este caso del Covid19, recibe mucho miedo.


Esta teoría ya fue propuesta por la alegoría de la caverna de Platón. Nos muestran la información que quieren que veamos y la creemos.



Los mitos sociales predominantes están muy ligados al tipo de información que se maneje. Y estamos recibiendo mucha información atemorizante, que nos hace y nos contamina mentalmente. Nos están metiendo miedo.


¿En que forma nos puede beneficiar que nos estén recordando a cada rato que hay más muertes y contagios?


¿Para qué me sirve esa información? Solo para saciar mi curiosidad y morbo por compartirlo y llamar la atención.


¿Cómo me protege saber el incremento del número de contagios?


Estos datos nos convierten en miedo. El miedo es bueno para cuidarse, pero el miedo excesivo solo sirve para paralizarnos.


Está bien tener un poco de miedo, está mal que el miedo nos tenga a nosotros. Hay que cuidar que el orden de los factores no cambie, porque si alteraría el producto.


Así como cuidamos nuestro cuerpo y el de nuestros seres queridos, cuidemos también lo que entra en nuestra cabeza, porque lo creas o no, también hace MUCHO daño, directamente a cada uno, e indirectamente a quienes tenemos cerca.


La contaminación mental de las noticias puede llegar a ser incluso física, por la activación de neurotransmisores que son hormonas que afectan la bioquímica de nuestro cuerpo.


Es momento de pensar seriamente en cuidar nuestra salud mental, sin juzgar ni estigmatizar. No significa que estemos locos, significa que somos humanos.


Tal vez sea bueno apagar la tele y no hacer caso a lo que vemos en redes.


Decidamos qué dejamos entrar en nuestra cabeza, y si creemos o no en ello, y si nos sirve para algo creer en eso o no. ¿Qué nos aporta toda esta información?


Durante toda nuestra vida hemos dejado entrar basura en nuestra cabeza. Tarde o temprano hay que hacer limpieza.



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