Motivación : La buscamos en lugares equivocados.

Eran las 6 de la mañana, el granjero estaba terminando de cargar su carreta con los productos que vendería en el mercado del pueblo más cercano, a 2 horas de camino. Había esperado toda la temporada para poder sembrar y cosechar y era momento de venderlos y tener su ganancia para los próximos meses.


El mercado tendría lugar las próximas 2 semanas, asi que ese su plazo cerrado para venderlo todo.


Para el traslado diario de la carreta y sus 80 kilos de carga, tenía un joven y energético burrito, que animado por el paseo, se puso contento a la vanguardia de la carreta.


Empezaron su viaje poco antes del amanecer. El burrito feliz, hasta que al cabo de un momento, sintió el peso de la carreta, que crecía cada vez más con cada paso que daba.


Al cabo de una hora, cansado por el peso de la carreta, el burrito se posó en rebeldía, paró y no siguió más. El granjero le daba con una rama, para que continuara, pero no había forma.


Hasta que se le ocurrió algo. Amarró la rama al lomo del burro, y en la punta, con una pequeña soga, colgó delante de él, una zanahoria.





El burro, al ver la deliciosa zanahoria, empezó a caminar hacia ella, sin darse cuenta, burro al fin, que a cada paso que daba, la zanahoria se alejaba otro.


Asi pasaron los días del mercado, el burrito intentando alcanzar la zanahoria, ida y vuelta hacia su pueblo, pero nunca la alcanzó.


Hasta que un día, el último del mercado, y aun con productos por vender, el burrito se dio cuenta que no iba a alcanzar la zanahoria y se negó a seguir caminando.


El granjero, lo soltó, lo dejó fuera de la granja, de la cual trajo otro burro más joven aun, y muy ilusionado con la zanahoria.


La motivación es fundamental para que nuestra vida no sea plana, lenta y acomodada, sino más bien escalonada, interesante e ilusionante. Sin ella no daríamos ese km extra, esa gota de sudor necesaria para conseguir nuevos retos y ampliar nuestro espectro de posibilidades.


Tenemos el deber de mejorar nuestra capacidad humana y con ella, nuestras condiciones de vida, para lo cual necesitamos es empujón que nos da a motivación, para aprovechar nuestra presencia en la vida.


Por mucho que hayamos hecho, seguro hay muchas más cosas que no hemos hecho, logrado o conseguido, y creo que tenemos esa responsabilidad de vivir bien vivido, con los altibajos de los riesgos, las frustraciones y por supuesto los logros personales.


Según las investigaciones de Daniel Pink, hay 2 tipos de motivaciones :


La Extrínseca, es decir, lo que viene de fuera de nosotros. En ella se encuentran:


- Buscar el premio : Nos ilusiona ese bono, el ascenso, el aumento de sueldo, ese carro, esa casa, esas vacaciones, ese reconocimiento, esos aplausos, esa persona que nos gusta.

- Evitar el castigo: hacemos las cosas para evitar que nos quiten el bono, que nos castiguen, evitar que nos regañen, perder la oportunidad del ascenso o etc.


La mayoría de las personas nos movemos exclusivamente en este tipo de motivación, es la más normal, intensa y natural.


Es efectiva, pero dura poco. Los estudios indican que dura entre 2 semanas y 2 meses. Así que esa camioneta por la cual uno se esforzó tanto, luego de 2 meses ya no la vemos como un premio, sino que la vemos como algo regular dentro de nuestra vida. Igual con el ascenso, las vacaciones, la nueva casa, la nueva novia, etc.


De ser un premio, se convierte en algo que cumple una función en nuestra vida y nos sentimos con el derecho a exigirle que la siga cumpliendo. Y ahí pierde el sentido inicial.


Se llama adaptación hedónica, nos adaptamos a todo lo que conseguimos de fuera, y dejamos de valorarlo y empezamos a desear nuevas cosas. Y así nos la pasamos toda la vida.


No está mal, pero es una carrera sin destino, como el burrito con la zanahoria. Si seguimos motivándonos solo con el premio o eludiendo el castigo, viviremos en una rueda de hámster, corriendo a toda velocidad sin llegar a ningún lado.


Por otro lado, está la motivación Intrínseca, aquella que se origina en nuestro interior, en base a la persona en la que nos estamos convirtiendo.


Se distinguen 3 aspectos:


- La autonomía: Cuando somos libres de tomar nuestras decisiones, equivocarnos y aprender, sin depender de formas establecidas ni status quo. Cuando una persona hace las cosas según su criterio, alcanza una motivación plena.


- La maestría: Cuando no damos cuenta que cada día nos volvemos mejores en lo que estamos haciendo, no buscamos tanto el resultado inmediato, sino que nos gusta sentir que aprendemos cada vez más y nos volvemos maestros en nuestro tema.


- El propósito: Sentir que lo que hacemos, ayuda a una causa mayor, que de alguna manera aporta a mejorar las condiciones del mundo en el que vivimos.


Esa motivación intrínseca es menos intensa, pero permanente. Se trata de concientizar la evolución de nuestra capacidad humana de ser.


Para desarrollar la motivación intrínseca podemos:


- Confiar en nosotros y asumir la responsabilidad de los resultados que obtendremos en función de la forma en la que hacemos las cosas.


- Enfatizar si queremos seguir haciendo lo que hacemos hasta que las fuerzas nos den, ya que a mayor maestría que alcanzamos, menos tiempo nos queda para alcanzarla en otra fuente.


- Identificar cual es nuestra misión, el para qué estamos aquí, que queremos aportar en este corto viaje.


Ambos tipos de motivación no son excluyentes, se complementan.


Cada meta grande y larga, diseñada en base a nuestras motivaciones intrínsecas, necesita ser complementada con una micrometa, que nos haga dar cuenta de nuestro avance.


¿Cuáles son tus motivaciones?


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