La insensatez de la procrastinación

November 29, 2017

Tenía programado en mi pizarrín de los “To do things” que tocaba escribir para el blog. Cuando me he sentado frente a la pantalla me doy cuenta que no puedo concentrarme para crear, por haber dormido mal. Sucede que si me despierto durante la noche, me doy unas cuantas vueltas y si pasa algo de tiempo y no me he dormido, cojo el celular. Y una vez que lo cojo, ya se puede decir que tengo para un par de horas, pues con la luz del teléfono me despierto por completo.

 

Pensando sobre la conveniencia de escribir, me doy cuenta que no sólo se trata de hacer lo que teníamos planificado. Es más profundo, se trata de determinar quiénes somos. Muchas veces sea por la razón que sea, nos sentimos cansados, con la energía baja, desconcentrados, bajos anímicamente, o con pocas ganas de hacer las cosas. Y muchas veces en esta situación decidimos procrastinar y dejar las cosas para “cuando me den ganas”.

 

No siempre vamos a estar a tope para hacer lo que tenemos que hacer, no siempre podemos rendir de la misma forma pero debemos tomar en cuenta que la vida no espera a que te sientas bien, la vida sigue su curso y si creamos el hábito de procrastinar vamos a ralentizar nuestro crecimiento, productividad y satisfacción de vida No debemos esperar a sentirnos bien para hacer las cosas, hay que hacer las cosas para sentirnos bien.

 

Hay un aspecto muy importante en la vida, es el valor que le damos al binomio tiempo-acción. Es lo que denota nuestros índices de productividad. Pensamos que esperar a sentirnos bien física y emocionalmente le dará un beneficio a nuestras acciones y tal vez en algunos casos sea cierto, pero ¿a qué coste?

 

Procrastinar es más bien una excusa para alimentar la barriga de la pereza. Uno de los recursos más importantes, por no decir el único, que no se recuperan jamás es el tiempo. Podemos invertir y perder dinero, podemos perder salud, podemos perder personas, podemos perder muchas cosas que luego pueden recuperarse en igual o distinta medida. Pero el tiempo no se recupera. Y si no tenemos tiempo, dejamos de ganar experiencias, situaciones y aprendizajes beneficiosos para nuestra vida, ya que estaremos ocupados haciendo lo que no hicimos cuando debimos, además de las cosas que aparecen en el día a día. Y es, de paso, una de las causas del estrés.

 

Hay que levantarse y dar un primer paso, que siempre es el más difícil, ya que pasamos del estado inerte al movimiento. Por energía cinética, la que se crea con el movimiento, cada paso será menos duro que el anterior. Al estar ya en camino nuestro cuerpo nos ayudará a seguirlo sin el esfuerzo que pensábamos nos iba a costar. A nuestro cerebro no le gusta dejar las cosas a la mitad, así que es mucho más fácil terminar lo empezado que empezar lo no hecho. Para todo lo que hacemos en la vida, el primer paso es el más difícil, o por decirlo de otra forma, cada paso nos costará menos esfuerzo que el anterior. Es como si tu carro se malogra y lo tienes que empujar. El primer metro será el más difícil.

 

Aquí es donde entra a tallar lo de determinar quiénes somos. Todo lo que nos pasa en la vida se debe a pequeñas y/o grandes decisiones que tomamos incluso de manera automática y poco consciente. Si sabemos que tenemos que hacer algo y no lo hacemos, nuestro subconsciente registra este comportamiento y la próxima vez te hará sentir menos confiado para iniciar una acción, pues ya sabe que es muy probable que procrastines y entonces no ayudará con los recursos necesarios para desarrollar la tarea. ¿Para que voy a poner trabajo y esfuerzo previo para ayudar a alguien que suele posponer las cosas? Así funciona tu mente.

 

La vida no espera, las horas y los días pasan, y muchas veces tendremos que hacer cosas necesarias para nosotros pero en momentos que no nos sentimos preparados para ello. Es vital  crearse un hábito de iniciar antes de sentirse listo y convertirlo en nuestro patrón de conducta predominante. Al adoptar esta actitud repetidas veces, se formará un canal por donde correrá el rio de la conducta personal. Al crearse este paradigma conductual, cada vez nos costará menos hacer algo que realmente debemos hacer, a pesar de sentirnos con poca energía, física, mental o emocional.

 

La realidad coyuntural en la que vivimos hace necesario que desarrollemos nuestra capacidad emocional para conseguir nuestros logros a pesar de los contratiempos, uno de los cuales es nuestra propia actitud: la de esperar a tener ganas.

 

Quiero expresarme con suficiente claridad, está bien como seres humanos que somos, tener una irregular emocionalidad que se mueve como un mar indeciso. Es nuestro derecho. Lo que no podemos hacer, es dejarnos controlar por nuestro cerebro cuando nos dice “no quiero/no puedo”. Somos como un jinete de elefante. El elefante es muy poderoso, pero el jinete con pericia lo sabe controlar para que lo lleve hacia donde quiere. Adquirir esta pericia le ha costado tiempo y esfuerzo, pero al final lo pudo lograr. ¿Qué pasaría del pobre jinete si el elefante no lo obedece y éste último decide correr como alma que lleva el diablo hacia un barranco?

 

Lo mismo sucede con nuestra mente. O nos esforzamos para que nos lleve a donde nos beneficia o terminaremos al fondo de un precipicio. Es decir, o nos habituamos a dirigir nuestros pensamientos en nuestro beneficio, o funcionarán como una ruleta rusa. 

 

No hay que esperar a sentirnos bien para hacer las cosas, hay que hacer las cosas para sentirnos bien. Son decisiones que tomamos a diario y en gran cantidad. Cada decisión es un paso del elefante hacia el lado que quiere el jinete, o hacia el lado que el mismo elefante elige.

 

Tomo lo que he me pasado hoy como ejemplo, no tenía ganas de escribir por estar cansado y desenfocado. Pero esta situación me dio la oportunidad de abordar el tema de este post. Ante toda adversidad se puede sacar algo de provecho.

 

Aprovechemos la vida, aprovechemos el tiempo para sacarle el máximo beneficio, para trabajar, para hacer lo que debemos, para estar con quienes queremos, para decir las cosas, para sentir, para querer, para disfrutar o para mejorar como personas. Tómalo como más te guste. El tiempo no se recupera, la vida no espera. Lo más difícil es dar el primer paso. Podemos dejar de lado el hábito de procrastinar creando un hábito más profundo que es el de actuar a pesar de las circunstancias.

 

No siempre nos vamos a sentir listos antes de empezar. Pero siempre nos sentiremos satisfechos por haber empezado.

 

¿Quién eres? ¿una persona que determina su destino actuando en su beneficio a pesar de las circunstancias? ¿O eres una persona que espera a que las circunstancias se alineen para después actuar?

 

Es, como todo, una decisión.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Featured Posts

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Recent Posts
Please reload

Search By Tags
Please reload

Follow Us
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic
  • Facebook Social Icon
  • Twitter-icon
  • LinkedIn Social Icon
  • Instagram
  • unnamed

© 2017 Derechos reservados por Nexus Sinergia S.A.C.