El verdadero poder de nuestros pensamientos

March 10, 2018

No nos enseñaron a pensar. Básicamente pensamos de manera inteligente cuando hay que evitar un castigo o para ganar una gratificación. Laboralmente hablando, pensamos de manera inteligente cuando necesitamos resolver una situación, ya que si no lo hacemos nos caerá algún tipo de castigo y si lo hacemos recibiremos algún tipo de gratificación, ya sea ello mantener nuestra plaza laboral. Pensamos de manera inteligente, cuando hay una situación por resolver.

 

Pero, ¿qué pasa cuando no tenemos alguna situación para resolver? Es decir, ¿dónde estamos a nivel mental durante la mayor parte de nuestro tiempo?

 

Te invito a recordar la última vez que estuviste caminando sin mayor apuro por un lapso de 10 minutos. ¿En qué andabas pensando?

 

Si no lo recuerdas es porque probablemente haya sido algo sin importancia, mecánico y automático.  Y déjame decirte, que esto puede llegar a ser perjudicial.

 

Una de las funciones básicas de nuestro cerebro, es mantenernos a salvo y para ello debe resolver problemas y si no tiene problemas por resolver, los inventará justamente para eso, para resolverlos. Y es aquí dónde entramos a preocuparnos por problemas creados por nuestro cerebro para satisfacer su necesidad de resolver.  

 

Se dice que el 75% de las cosas que pensamos hoy, las pensaremos mañana y así entraremos en un bucle de pensamientos innecesarios a través del tiempo. Y la gran mayoría de pensamientos que tenemos, son negativos.

 

Lo explico de otra manera: nuestro cerebro tiene necesidad de resolver problemas y en base a esta necesidad, si no estamos atentos a nuestros pensamientos, nuestro cerebro creará situaciones irreales para resolverlas. Es decir, es natural que vayamos por la vida a merced de nuestro cerebro sin prestar atención a lo que pensamos, sentimos y hacemos. E por ello que atendemos a una gran cantidad de preocupaciones inexistentes.

 

Esto sucederá hasta que quitemos el piloto automático y entremos a conducción manual: dirigir nuestros pensamientos en nuestro beneficio. Somos nosotros los que debemos servirnos de nuestro cerebro y no al revés.

 

Ya lo dijo Buda: somos lo que pensamos.

 

En la misma línea lo describen Napoleon Hill, James Allen, Viktor Frankl, Jospeh Murphy y un gran etc.

 

Somos lo que pensamos. La pregunta es ¿Qué pensamos?

 

Nuestro lenguaje interno o externo, pensamientos o palabras exteriorizadas verbalmente, crea nuestras emociones. Nuestras emociones impulsan nuestras acciones y nuestras acciones (o inacciones) son las que producen nuestros resultados en la vida.  Es una cadena.

 

Todo lo que tenemos y todo lo que no tenemos, se debe a cómo hemos pensado en el origen de la cadena.

 

Si lo vemos resumido: nuestros pensamientos producen nuestros resultados en la vida. Y es por ello que debemos salir del automático y tomar las riendas de nuestros pensamientos. Aprender a pensar.

 

Según me hablo a mi mismo, genero en mi una emoción y esa emoción es la que determina mis acciones. Entonces dirigiendo mi diálogo interno cambiaré mis emociones y con ellas mis acciones. Y con ellas, mis resultados.

 

Es importante tener presente que a nivel neuronal se activan los mismos circuitos cuando pensamos una situación y cuando la vivimos realmente.  Cuando pensamos nuestro cerebro empieza a estructurar sinapsis neuronal y emite químicos transmisores que producen efectos biológicos en nuestro cuerpo. Por ello cuando recordamos una situación, nos produce la misma emoción que cuando la pensamos a futuro, aun cuando todavía no existe.

 

Bruce Lipton detalla en su libro “La biología de una creencia” que no son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo  y nuestra mente. Son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, mente y vida. Es decir, nuestros paradigmas a nivel subconsciente.

 

Joe Dispenza en su libro “El placebo eres tú” promueve que uno de los principios de la física cuántica es que la mente y la materia no son elementos distintos. Nuestros pensamientos conscientes e inconscientes son los que determinan nuestro destino.  

 

Dispenza realizó numerosas investigaciones de personas que habían muerto de un aparente cáncer, pero luego de hacerles la respectiva autopsia se determinó que en realidad habían muerto de “diagnóstico”. Es decir, se les hizo creer que estaban desahuciados y su mente lo creyó de tal manera, que de manera inconsciente hizo que su cuerpo dejara de funcionar.

 

Por el contrario, y coincidiendo con las investigaciones de Coué, detalla numerosos casos de pacientes curados con pastillas de azúcar, creyendo que eran medicinas efectivas.

 

Se le atribuye a Confucio esta frase recalculada por Henry Ford: Tanto si pensamos que podemos, como si pensamos que no podemos, en ambos casos tendremos razón.

 

Por ello es muy importante ser conscientes de nuestros pensamientos. Son tan poderosos que producen o curan enfermedades. Son tan potentes que nos hacen creer en situaciones que aun no han sucedido y sentirlas en nuestro cuerpo.

 

En un estudio de la Universidad de Warwick, del Reino Unido, se concluyó que las personas podemos tener recuerdos de situaciones que nunca sucedieron, si es que nos las describen de forma muy detallada. Así como funciona hacia atrás, funciona hacia delante. Podemos creer tan firmemente una situación deseada que la podemos vivir antes que suceda.

 

Nuestros pensamientos producen efectos biológicos en nuestro cuerpo. Cada pensamiento en automático tiene una alta posibilidad que sea negativo y lo que daña nuestro cuerpo. Cada pensamiento positivo, forzado de manera empeñosa y disciplinada, produce bienestar físico.

 

Y nuestra actitud y resultados en la vida están determinados por el diálogo interno que tenemos durante toda nuestra vida, si piensas que no lo lograrás lo sentirás así. Si piensas que lo lograrás, lo sentirás así.

 

Recuerda, pensamiento genera emoción y emoción dirige nuestras acciones.

 

Cuando escuchas decir que podemos hacer todo si nos lo creemos, el mensaje real que se transmite es que cada uno determina si consigue lo que quiere, a través de su diálogo interno.

 

Te propongo que la próxima vez que sientas que no puedes lograr algo, una situación similar a una anterior que está archivada en el subconsciente genera esa “intuición”, te digas en voz alta que si puedes, hasta 5 veces.

 

Verás como cambias la sensación inicial. No sólo pensarás que puedes, sino que lo sentirás en tu cuerpo. Y a partir de aquí, diseñarás las acciones necesarias para lograrlo.

 

No dejemos que nos controle nuestra mente, empecemos a controlarla y a decidir que resultados vamos a obtener. 

 

 

 

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