El victimismo y el poder de nuestra influencia

September 15, 2018

Goleman dice que las personas solemos atribuir la responsabilidad de los problemas colectivos, a los demás. Es decir, evadimos nuestra responsabilidad personal, limitando el progreso colectivo.

 

Una vez que aceptemos nuestra responsabilidad en las circunstancias colectivas, veremos nuestros errores y daremos cuenta que nuestras acciones generan resultados que ayudan a formar esta realidad.  Y dado que nuestro poder de influencia es más grande de lo que creemos, nuestras acciones son imitadas por los demás. Tanto las buenas, como las no tan buenas.

 

Es nuestra responsabilidad lo que hacemos y lo que en mayor grado ayudamos a formar.

A partir de esta aceptación de responsabilidad, reconoceremos nuestros errores y los corregiremos para mejorar nuestros resultados, y de paso cambiaremos la pasividad por proactividad para buscar y lograr las condiciones que queremos.

 

También impulsaremos nuestro crecimiento personal, y al formar parte de un sistema social, influiremos al círculo cercano, que cada vez ser hará más grande hasta llegar a nivel macrosocial.

 

Es decir, la sociedad influencia a la persona, pero también la persona influencia a la sociedad, y es por aquí por donde debemos empezar para el cambio que queremos para nuestro país, por nosotros mismos.

 

Basta de tanto victimismo, que nos pone en una posición pasiva y acusadora, criticando y juzgando a los demás por las malas circunstancias, sea el vecino, el compañero de trabajo o gobierno de turno.

 

Es muy fácil despotricar con furia y hambre de revancha frente a un televisor clamando justicia popular para el corrupto de turno. Es muy fácil acusar a los demás por la pobreza sociocultural del país.

 

Es muy cómodo pensar que el país está como está por culpa de los demás y no mia, porque yo soy una blanca palomita.

 

Es más difícil darnos cuenta que el corrupto de turno se crió en una sociedad falta de principios morales sostenidos.

 

Una sociedad en la que nos seguimos metiendo en contra, pasándonos el semáforo, invadiendo los sitios azules para gente con capacidad reducida. Una sociedad en la que seguimos robando en el transporte público, seguimos tirando cáscaras de fruta en la calle. Una sociedad en la que seguimos aprovechando cualquier situación provechosa para nosotros, cuando nadie de cuenta en vista de su ilegalidad.

 

Y esto sucede porque no tenemos una educación sostenida en valores, no tenemos plena consciencia que  granito a granito, se va formando una playa entera.

 

Si el corrupto de turno se crió en una sociedad falta de valores, luego cuando llegue al poder seguirá haciendo lo que la sociedad le enseñó, solo que en mayor escala. Y será cuando nos pongamos en plan victimista quejándonos que el país está hecho lo que está, por su culpa.

 

Y cuando termine su mandato, se le investigará y castigará, pero llegará otro y luego otro, y nos pasaremos la vida frente al televisor llenándonos de resentimiento y odio político contra quien esté en su lugar. Con esa actitud no arreglaremos nada.

 

No se trata tanto de atacar la consecuencia que es la corrupción, como si de atacar la causa, que es la falta de educación social en valores.

 

Por más sentencias que haya contra los gobernantes, ello no evitará que sigan apareciendo más y peores, pues los seguimos criando en una sociedad sin valores.

 

Imagina un pajarito que de a pocos va construyendo su nido, ramita por ramita, para luego empollar sus huevos y que nazcan sus bebés. Pues bien, en esta metáfora, nosotros somos los pájaros que vamos construyendo ramita a ramita a través de nuestras acciones, la sociedad falta de valores, representada por el nido, en donde se criarán los bebés de pájaro que serán los futuros gobernantes.

 

Repito que de poco sirve atacar la consecuencia si no atacamos la causa.

 

 

 

Hace unos años estuve de visita en Alemania, y me sorprendió ver tan pocos policías en la calle.   Es que no es necesario, la gente es muy proactiva en cuanto su comportamiento social y moral. Son ellos, el pueblo a primer nivel, quien hace que sea un país desarrollado y el gobierno sólo lo gestiona. Anda tu a Alemania a tirar una cáscara de plátano en la calle, para que veas la que te cae. Varias personas se te acercarán a decirte que “se te cayó” la cáscara.

 

Cada uno es dueño de su propia vida, cada quien puede decir con orgullo y razón “esta es mi vida” y con ella puede hacer lo que quiera. Pero también debe ser consciente que este no es su mundo, sino que es compartido. Imagina que vas a una fiesta en casa ajena donde hay muchas personas, ¿cómo te portarías? Debes respetar la casa y a los demás, y los demás respetarte a ti.  

 

Esta es tu vida, pero no es tu mundo, debes compartirlo con los demás. Y todos debemos respetar los derechos, intereses y necesidades de los demás. Debemos colaborar con ellos y respetar las normas cívicas de convivencia. Esto tiene más probabilidades de ayudar para ser un país desarrollado, que cruzar los dedos para que venga un gobernante y lo haga por nosotros.

 

¿De qué sirve ir por la vida quejándose de lo mal que va el país si somos las personas las que empezamos con el criollismo y la falta de respeto hacia la sociedad?

 

Debemos exigirnos a nosotros mismos, comportarnos con moralidad y respeto hacia la sociedad que nos acoge, para que luego de un tiempo, no haya necesidad de quejarse del gobierno de turno.

 

Basta de victimismo. Si pensamos que no podemos hacer algo para cambiar el país, nos encerramos en un pequeño circulo egoísta en el que sólo nos querremos proteger unos cuantos, lo que hará en contraposición, que vayamos por la calle en actitud defensiva con quien no conocemos. Es decir, el victimismo además de volvernos seres pasivos, nos vuelve egoístas.

 

Por el contrario, si asumimos nuestra responsabilidad y damos cuenta que nuestras acciones sirven para cambiar el nido, iremos por la vida con actitud colaboradora y altruista hacia los demás, lo que mejorará de forma inenarrable la situación social.

 

Si sólo nos concentramos en educación técnica y desarrollo de infraestructuras (edificios, carreteras, aeropuertos, sistema de metro, centros comerciales, etc), seguiremos siendo un país en vias de desarrollo.

 

Para llegar al siguiente nivel, necesitamos impulso en educación cívica, valores, principios morales y habilidades blandas.

 

Por mientras, podemos empezar dando el ejemplo de lo que queremos. El poder de nuestra influencia nos hará llegar al menos, a 6 personas.

 

A partir de ahí, empecemos a multiplicar.

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