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  • Daniel Castro Adrianzén

Los 4 niveles de consciencia

Actualizado: 18 feb

La consciencia es el conocimiento que cada persona tiene de si misma, de su existencia, de sus actos y de su relación con su mundo interior y exterior. Es estar presente en la observación de nuestro interior desde el ahora.


El grado de profundidad de nuestra consciencia determinará la calidad de nuestra existencia. Al profundizar en quienes somos y qué está pasando dentro de nosotros, podremos conectar con nuestro equilibrio interno y la plenitud con el todo y necesitaremos menos recompensas externas superficiales para darle sentido a nuestra vida.


Hay que diferenciarla de conciencia, que es la virtud moral de cada persona para determinar lo que está bien o mal. Es esa vocecita que nos habla en forma de diablito o angelito.


A mayor nivel de consciencia, mayor será la capacidad de tomar decisiones beneficiosas para su futuro y bienestar. Se trata de darse cuenta de quien está siendo y hacia donde está yendo.


A mayor nivel de profundidad, más alta será nuestra posibilidad de lograr plenitud, minimizar nuestro sufrimiento auto-inflingido y vivir en un estado de equilibrio permanente.


¿Cuáles son los 4 niveles de consciencia?



1) Nivel Pasivo: La vida me sucede, soy esclavo de mis circunstancias, mi destino está escrito y no puedo cambiarlo. Mis condiciones de vida las determina la buena o mala suerte.


No puedo cambiar las cosas que no me gustan y tampoco depende de mi sentirme bien. Simplemente ello me pasa.


Soy víctima de un mundo que constantemente me agrede de alguna forma y es injusto conmigo.


Me tienen que decir qué, cómo y cuándo hacer las cosas.


Me quejo de lo que no considero óptimo, critico y juzgo a los demás, tengo excusas para todo y culpo a los demás por mis frustraciones personales.


Siempre hay alguien que tenga la culpa de lo que no me gusta y ese alguien nunca soy yo.


Los demás reconocen en mi a una persona egocéntrica, victimista y reactiva, que menosprecia el autoconocimiento y el desarrollo personal porque temo enfrentar lo que hay en mi interior.



2) Nivel Activo: Hago que la vida me suceda. Soy capaz de crear mis circunstancias y decido mi destino.


Todo lo que hay en mi vida se debe a algo que hice o no hice. Mis circunstancias son las consecuencias de mis acciones o inacciones.


Soy responsable de lo que hago, pienso y siento. No soy responsable de cómo nací, pero sí de como muero.


Actúo a pesar del miedo y las adversidades, tomo decisiones en función de objetivos.


Nadie más que yo es responsable de como me va..


Mi sufrimiento es causa de como interpreto lo que me pasa y no es causa de lo que me pasa. Sé que tengo un lado oscuro en el cual trabajar, pero prefiero hacerlo cuando me sienta listo para ello. Hoy no.



3)Nivel Abierto : Construyo mi destino. Mis resultados son proporcionales a mi esfuerzo y a la oportunidad bien aprovechada.


Controlo lo que hago y pienso, pero no controlo el cuando ni el cómo suceden las cosas. Soy tolerante a la frustración, persevero y gestiono mis estados de ánimo.


Intento mejorar lo que depende de mí y acepto lo que escapa a mi control. No hay culpables. Lo que me pasa es justo lo que me debería estar pasando.


Soy consciente que puedo cambiar las cosas que están bajo mi control y que debo aceptar aquello que no puede ser cambiado. Soy consciente que mi ego tiene dominio sobre mi y es uno de los mayores causantes de mi sufrimiento.


He aceptado mi lado oscuro y trabajo en él para minimizarlo. Intento utilizar mis miedos para potenciarme.


Sé lo que quiero y hago, y hacia donde me dirijo. Sé lo que tengo que hacer para llegar hacia donde quiero llegar.


Soy congruente entre lo que quiero y lo que hago para obtenerlo.


He logrado dejar de buscar satisfacer mi placer inmediato, para en su lugar buscar construir mi beneficio a largo plazo.


Soy mi esencia interior, no el arquetipo de personaje con el cual me he etiquetado casi toda mi vida.



4) Nivel despierto : Ayudo a construir el todo universal. Todo lo que hago, siento y pienso afecta de alguna forma a los demás.


Vivo en una bioestructura diferente a la de otros, pero el ritmo de mi energía fluye con la de ellos para crear o derribar.


Soy parte de un orden superior que nos conecta entre todos con energía vibratoria: lo que le pasa a uno repercute en los demás. No soy un ente egocircunferente, soy un ente parte de un sistema que funciona de manera conjunta.


Soy parte del todo, y a la vez el todo está en mí.


Soy el observador de mis pensamientos, no soy mi mente. Por ello puedo elevarme al nivel consciente de ausencia de ruido mental y lograr la iluminación de la paz interior. Aquí radica el fin del sufrimiento humano.


He logrado disociarme de mi ego, lo que significa que ya no me ofendo ni sufro de forma innecesaria. Vivo en paz y balance con el universo.


Mi cuerpo es mi vehículo, mi mente es mi poder y mi conexión es mi placer.


Soy yo quien decide como se siente, independientemente de las situaciones que me tocan vivir.


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