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  • Daniel Castro Adrianzén

La felicidad está dentro, no fuera.

Actualizado: jul 2

Podemos ser muy diferentes tu y yo, pero ambos buscamos la felicidad y huimos del sufrimiento. Igual que todas las personas. Son conductas instintivas fuera de nuestra mayor conciencia.


Ahora mismo que estás leyendo te pregunto ¿qué necesitas para ser feliz?


Tal vez ahora tu mente empiece a fantasear con la persona perfecta, la cantidad de dinero perfecta, el ascenso o nuevo trabajo perfecto, aquello que te quieres comprar o aquello que tal vez no habías pensado en comprarte pero ahora acaba de aparecer en tu mente. Tal vez las vacaciones soñadas o el puesto de poder que tanto te llama la atención, incluso la fama para que te inviten a comer gratis en los restaurantes.


Si has tenido cualquiera de estas respuestas o alguna parecida (que alguien salga bien de alguna enfermedad, sacarte una buena nota, terminar de escribir tu libro o pintar el cuadro, etc) felicitaciones, eres muy normal!!


Es lo primero que se nos viene a la mente a la gran mayoría de las personas. Es lo que nos han vendido que debemos querer : “tienes que ganar dinero” o “cásate y ten hijos” son mensajes que hemos escuchado activa y subliminalmente toda la vida. Y es lo que pensamos que queremos.


Pero ahora mismo te vas a dar cuenta que nada de eso influye para que alcances un nivel de felicidad satisfactorio y permanente.


¿Cuándo fue la última vez que fuiste feliz?


Seguro estás recordando una situación o experiencia, que no tiene nada que ver con las respuestas que diste a la pregunta anterior.


Felicitaciones de nuevo, te acabas de dar cuenta que eres una persona deliciosamente incongruente, como todos.


Creemos saber que queremos para alcanzar la felicidad, pero la realidad es que tenemos muy poca idea.


Piensas que para ser feliz necesitas cosas de fuera, pero en realidad los recuerdas más grandes de tu felicidad son experiencias que tienes guardadas en tu corazón.


El 90% de tus niveles de felicidad se originan dentro de ti. El otro 10% te lo dan los factores externos a ti, personas, dinero, cosas.


Todo lo que puede venir de fuera te va a dar una satisfacción intensa pero perecible en poco tiempo. El auto, el dinero, la persona, el trabajo, el haber logrado aquella meta, son la proyección de nuestras creencias. Pero una vez que obtenemos todo ello, dicha satisfacción se convierte en costumbre, en algo normal.


Se trata del paradigma “voy a ser feliz cuando”. Mientras no cambiemos ese paradigma, vamos a seguir deseando lo que no tenemos, lo que por contraste originará que descuidemos lo que ya tenemos. Y claro, es una conducta primaria y cíclica.


Ahora, debemos tener en cuenta que la felicidad permanente es un estado ilusorio de la mente, no existe más que en nuestros deseos más superficiales, que aparecen en momentos de insatisfacción y frustración.


Somos seres emocionales y la felicidad es solo una estación del tren de las emociones.


¿Te has dado cuenta que cuando estás viviendo una experiencia gratificante no estás deseando ese auto, a esa persona o esa cantidad de dinero?


Claro que no, porque en esos momentos de plenitud emocional, tus carencias desaparecen momentáneamente y te desapegas de la necesidad de “comprar felicidad”.



En otras palabras, cuando la felicidad no brota de forma natural desde dentro, sentimos el impulso instintivo de comprarla a través de lo que hay fuera de nosotros.


En el primer caso, no estamos necesitados de felicidad, porque estamos en abundancia de la misma al haberla producido desde dentro.


Una vez que modifiquemos el paradigma “voy a ser feliz cuando” por uno más productivo como “soy tan feliz con …” pasaremos del estado de necesidad de comprar felicidad a un estado permanente de “plenitud”.


La diferencia de felicidad y plenitud es que la primera significará estados de alegría intensa, como cuando compras algo, conoces a alguien o tu equipo mete gol, y la segunda es un estado permanente del Ser, sin tanta intensidad pero con mucho equilibrio emocional.


Entonces, una vez que te has dado cuenta que comprar felicidad es un engaño de tu ego, y no una manifestación de tu conciencia ¿cómo una persona puede alcanzar ese estado del Ser que hemos llamado plenitud?


- Agradecimiento: por lo que somos, por cómo estamos y en quien nos estamos convirtiendo.


- Valorar: lo que tenemos en lugar de desear lo que no.


- Aceptación : hay cosas que se pueden cambiar y cosas que no.


- Maestría y autonomía: ser conscientes que estamos creciendo en lo que hacemos y que podemos tomar nuestras propias decisiones.


- El propósito : saber que vivimos con una dirección, un propósito digno más grande que nosotros y que estamos invirtiendo tiempo y esfuerzo en lograrlo.


- El enfoque: ver lo positivo o lo negativo de las situaciones es un hábito. Se puede cambiar.


- Buscar la perfección: cámbialo por hacer un buen trabajo.


- El ahora: lo que estás haciendo ahora es lo único que deberías estar haciendo. Estate ahora. Evita seguir proyectando tu pasado hacia la incertidumbre del futuro.


- La dualidad: La ausencia de la felicidad permite la existencia de la misma. Acepta todas tus emociones.


- Metas: es diferente vivir para una meta, que vivir con metas. Así cuando consigas una, evitarás la resaca de ilusión. Crea el hábito de vivir a través de metas, una tras otra.


- La compasión : cuando alguien haga algo que te moleste Mírala desde la compasión, no desde el odio. ¿qué puede estar pasando en su vida para actuar así?


- Haz esas pequeñas cosas que tanto te gustan.


- Pasa tiempo con tus personas.


Recuerda que si no logras plenitud hoy con todo lo que tienes, no la lograrás mañana con todo lo que crees que te falta.

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